
El yacimiento arqueológico de Mellaria, situado en el entorno del Cerro Masatrigo, conserva la memoria de una importante ciudad romana del Valle del Guadiato. En época romana, Mellaria tuvo un papel destacado como nudo de comunicaciones, vinculada al eje de la calzada Córdoba-Mérida.
La ciudad contaba con un sistema de abastecimiento de agua mediante un acueducto procedente de la Fuente de la Quicla, con unos 8 kilómetros de recorrido, hasta desembocar en el embalse de San Pedro, considerado el lacus o depósito terminal del sistema.
El origen del nombre Mellaria ha sido interpretado de distintas formas. Algunos autores lo relacionan con la dulzura y calidad de sus aguas, comparadas con la miel, mientras que la mayoría de estudiosos lo vinculan con la apicultura, una de las principales fuentes de riqueza de la zona.
Los materiales arqueológicos de superficie apuntan a un posible abandono o despoblamiento hacia el siglo III d. C. Sin embargo, los estudios numismáticos muestran una ocupación más prolongada, desde la etapa altoimperial hasta el siglo V.